Trabajando por Bogotá

Desde 2011 el abogado Ricardo Montenegro ha estado vinculado en el el gobierno capitalino en las Secretarías de Desarrollo Económico, Planeación e Integración Social.

Apoyando a pequeños empresarios

Pequeños Emprendedores y empresarios fueron el centro de la labor desarrollada por Montenegro entre 2011 y 2012 desde la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico de Bogotá.

Campaña Cámara 2010

Ofreciendo soluciones para el Atlántico Montenegro recorrió el Atlántico en su campaña a la Cámara.

Con las banderas liberales en alto

Desde el Partido Liberal Colombiano, al que ingresó en juventudes, Montenegro ha realizado una carrera política en búsqueda de la Libertad e Igualdad.

Un Brad Pitt de Quince Días

Un relato jocoso de la visita como delegado oficial de Colombia al encuentro de la juventud Sino-Latinoamericana en China.

5/01/2021

1 DE MAYO: LA VIGENCIA DEL “888” EN ÉPOCAS DEL TELETRABAJO

El "888": ocho horas para trabajar, ocho para descansar y ocho para la familia y el estudio. 

Del 1 de mayo y la lucha por el Trabajo Digno

En casi todos los países del mundo el 1 de mayo es el Día del Trabajo, se escoge esta fecha en recuerdo a los trabajadores de Chicago, Estados Unidos, que en 1886 realizaron una huelga para conseguir una jornada laboral de ocho horas, esa gigante huelga terminó con muertos y enfrentamientos policiales, pero al término de esta, 50 mil obreros lograron el reconocimiento legal de su nueva jornada de trabajo. En 1889 el Congreso de la Segunda internacional socialista en Paris decidió en honor a esos sucesos conmemorar cada año el día del trabajo en el primer día del mes de mayo.


 

En Colombia la situación frente al empleo en condiciones dignas es preocupante, la mayoría de las personas se encuentran subempleados o con períodos temporales o permanentes de desempleo. Mediante artilugios como las cooperativas de trabajo asociado y los contratos de prestación de servicio, se evade la responsabilidad de brindar al trabajador las garantías sociales y laborales que permitan tanto la estabilidad y comodidad de aquellos que ponen el músculo a la cadena productiva de la sociedad.

Poblaciones en situación de vulnerabilidad como desplazados, reinsertados y migrantes comparten junto a grupos étnicos como afros e indígenas las tasas más bajas de empleo formal, así mismo ocurre con mujeres cabeza de familia, hombres y mujeres jóvenes o de tercera edad y personas pertenecientes a los sectores de lesbianas, gays, bisexuales y transgénero.

A pesar del crecimiento económico que traíamos antes de la pandemia las tasas de empleabilidad se mantienen establemente bajas, como también lo es el número de afiliados a la organización sindical. No es justo que una economía se soporte en especulación financiera, en la explotación minero-energética y manteniendo en mínimo los niveles de contratación formal a los trabajadores y en alto los niveles de incertidumbre frente al empleo. 

Aspiro que, en Colombia, como en el resto de Mundo los postulados de "888" de 8 horas para trabajar, 8 horas para descansar y 8 horas para dedicarse a la familia y los estudios sean atendidos por los empleadores, especialmente en épocas que el teletrabajo pareciese tener a los trabajadores a disposición del “patrón" 24/7, es decir las veinticuatro horas del día los siete días de la semana. Deben entender que nadie aguanta ese ritmo de trabajo y más si el mismo es en condiciones no decentes y con remuneración precarias. 


La dignidad, justicia e igualdad son la base del contrato social y es lo que aspiramos quienes luchamos desde los derechos humanos por una mejor sociedad. 





Por Ricardo Montenegro-Vásquez
Abogado Especializado en Gobierno Gerencia y Asuntos Públicos.
CONSULTOR
Twitter @r_montenegro

Publicado por CORPRENSA, Alternativa Caribe, OrgulloLGBT y 
Bogotá Extremo / Cauca Extremo.


2/01/2021

Planeación en tiempo de crisis / Planear en la “Nueva Modalidad”: 15o. diálogos de paz

Global Risk Report dice que a la población más pobre le tomará 10 años estar al nivel antes del COVID19. Qué hacer con la pérdida del capital social a causa de la pandemia ?




Al inicio de cada anualidad se hace imperativo el planear las inversiones y las obras a ejecutar en debida forma, en medio de la pandemia se presentan situaciones muy particulares, que si bien no se pueden predecir en su totalidad, sí es viable el aplicar las experiencias adquiridas en años anteriores, con tal finalidad debatiremos sobre el tema con el exembajador en Turquía y Ecuador, exviceministro de Desarrollo Económico, Fernando Panesso; el exministro de Minas y Energía, Amylkar Acosta; la exsecretaria de Planeación del Atlántico, Lourdes González; el exasesor de los ministerios del Interior y MinTic, Ricardo Montenegro y el Consejero de Planeación Territorial, Antonio Armenta, en la versión 15º de los conversatorios Diálogos de Paz; convocados por el Servicio Paz y Justicia en América Latina, SERPAJ-AL; el Centro de Investigación para la Educación Popular-CINEP; el Programa Somos Defensores; la Asociación Cristiana Menonita para Justicia, paz y acción Noviolenta, JUSTAPAZ; la Universidad del Atlántico; y el Centro de Atención Psicosocial-CAPS.


El evento será emitido, como siempre, por CTV Barranquilla, Claro 104, 33 Cable Express, 109 Cable Éxito, web: http://ctvbarranquilla.com Diario La Libertad: https://diariolalibertad.com/sitio/ y emisoras de la Cadena Radial La Libertad; VOKARIBE RADIO, medios comunitarios del país, afiliados a FEDEMEDIOS, SÍPAZ y redes sociales: Facebook live, Youtube, Instagram, Twitter.

Apoyan: LA AGENCIA MUNDIAL DE PRENSA; la Federación de Medios Comunitarios de Colombia, FEDEMEDIOS, el Colegio Nacional de Periodistas CNP; la Federación Red Vida; la Fundación TEKNOS, SolutiosTech, entre otras organizaciones. Coordinador general. Fabio Monroy Martínez.

Publicado en #DIARIOLALIBERTAD





Publicado por Ricardo Montenegro Vásquez en Lunes, 25 de enero de 2021

1/19/2021

DONALD TRUMP O DE LA INMORALIDAD EN EL PODER

 DONALD TRUMP O DE LA INMORALIDAD EN EL PODER 



Por Ricardo Montenegro Vásquez*


El 4 de julio de 1776 fue firmada la Declaración de Independencia de los Estados Unidos con la cual las 13 colonias que Gran Bretaña tenía en América decidieron regir sus destinos de manera autónoma. Los principios y valores que infundieron los «padres fundadores» (founding fathers) de esa nación han servido de referente a las democracias occidentales. El respeto por las libertades individuales y por la igualdad son dos de las piedras angulares que han sido respetadas por los gobernantes del país potencia Mundial desde el siglo veinte.


En los últimos cuatro años hemos sido testigos de cómo un primer mandatario estadounidense ha hecho todo lo contrario a lo esperado para un presidente de la gran nación norteamericana. Donald Trump llegó al poder en 2016 en medio de una campaña cuestionada por usar a la empresa Cambridge Analytica para influenciar a sus potenciales votantes vía facebook usando noticias falsas (fake news), con las cuales atacaba deslealmente a sus contradictores políticos, alentaba la misoginia, la exclusión, la homofobia y la xenofobia levantando muros en vez de tender puentes.


Era el desayuno de un largo almuerzo de declaraciones canallas contra latinos a los que estigmatizó de meros traficantes de droga; de acciones de retroceso contra la diversidad sexual, y de insultos a mujeres a las que «cosificó» sexualmente. Actuaciones políticamente incorrectas que incluyeron bravuconadas contra Europa, China y organizaciones multilaterales encargadas del manejo de la pandemia por COVID19 que culminaron en una cena cuyo «postre» fue el asalto al Capitolio de la unión americana, el día en que se debía proclamar al demócrata Joe Biden como ganador de las elecciones presidenciales de 2020.



Por meses y meses, Trump deslegitimó el sistema político sembrando dudas sobre su legitimidad, y arremetió contra el sistema electoral anunciando un eventual fraude, dejando claro en múltiples ocasiones que no aceptaría una derrota y eso hizo.

«Make America Great Again» (Hagamos América Grande de nuevo) más que un eslogan de campaña fue un grito de batalla que buscaba eco en comunidades rurales, capas pobres y desescolarizadas (los despectivamente llamados “White Trash”) que fueron quedando al margen del sistema capitalista por la evolución de la economía global impulsada desde los mismos Estados Unidos.

La promesa de valor como candidato y presidente electo en 2016 más que simple era simplista: desconectar a los Estados Unidos de ese sistema productivo interdependiente mundial y cerrar las puertas a los migrantes. Un exabrupto en una nación que debe su lugar de privilegio precisamente al comercio internacional y a las olas de migrantes de diversas partes del globo terráqueo.

Para emitir su mensaje engañoso, Trump, prescindió de las grandes cadenas de medios de comunicación. Criticó, se burló y estigmatizó al periodismo riguroso que le cuestionaba y en su lugar utilizó irresponsablemente las redes sociales (twitter, facebook y webs de dudosa procedencia), sin importarle las consecuencias para la democracia de lo que decía y hacía.

Exacerbó los ánimos abriendo de nuevo las heridas de conflictos raciales y territoriales, que se entendían cerradas desde la guerra de secesión 1861 – 1865, y envalentonó a los extremistas mediante teorías conspirativas. Todo mediante redes sociales, esas mismas que hoy le han cerrado el acceso a comunicarse con sus huestes.




A pesar de los millones que creyeron en su palabra incendiaria, la democracia estadounidense es más robusta, se expresó multitudinariamente y eligió otra opción; una más moderada, incluyente e institucionalista que tendrá la difícil labor de unir a una nación fragmentada.


Joe Biden llega el 20 de enero de 2021 a la Casa Blanca con un país en llamas, con un registro un récord de más de 23 millones de contagios y alrededor de 4.500 muertos por covid-19 al día, con una crisis económica que tiene a EE. UU. a punto de ser desbancada del liderazgo global por China, y con un predecesor que se niega a aceptar la derrota y que afronta un segundo juicio político (impeachment) esta vez bajo los cargos de incitar a la insurrección.


El liderazgo político conlleva un liderazgo moral, por cuanto a través del ejemplo impulsa a una sociedad a renunciar al placer individual y apostar por el proyecto colectivo del bien común. Nada más alejado del inmoral legado de Trump que terminará sus días en el olvido de la sombra de la historia.



Ricardo, Montenegro, Vásquez, Político, Abogado, Ex, Candidato, CONGRESO, república, Colombia, lgbt, gay, defensorBogotá DC 19.01.2021
Por Ricardo Montenegro Vásquez
Abogado Esp. en Gobierno Gerencia y Asuntos Públicos 
Ex Secretario de la Unidad Internacional del Partido Liberal Colombiano 


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